Las Casas: el impulsor involuntario de la Leyenda Negra Española

Cuando se suele tocar el tema del descubrimiento y conquista de América por parte de los españoles, se abre una fuerte discusión en torno a si esta fue “buena” o “mala”, siendo este uno de los principales fundamentos por los cuales hay un “odio” hacia España. Frases como “ellos nos conquistaron y se robaron el oro, violaron a nuestras mujeres y destruyeron nuestras culturas ancestrales”. Incluso se llega a especular acerca de “qué hubiera pasado si los ingleses nos hubiesen conquistado”, como si nuestro destino republicano estuviese atado completamente a los peninsulares y que, si los ingleses hubiesen llegado a esta parte del continente, seríamos como Estados Unidos o incluso mejor. Estas cuestiones, que dan una imagen negativa de España en el ámbito latinoamericano, tiene sus raíces en la famosa Leyenda Negra y en la propaganda construida por las potencias enemigas como consecuencia de la Conquista de América.

La Leyenda Negra Española es -y no sólo fue, porque sigue afectando la imagen de dicha Nación- un discurso formulado por las potencias enemigas de las Coronas de Castilla y Aragón desde el siglo XVI, cuando ésta alcanzó gran notoriedad al descubrir un amplio y vasto continente, el cual sería conquistado en las décadas siguientes, trayendo grandes cantidades de oro y plata en sus barcos, y expandiéndose a lo largo del siglo a lo largo y ancho del mundo. Entre estas potencias se encontraban principalmente Inglaterra y Holanda, y razones no faltaban: la España de Carlos V y Felipe II de Habsburgo, que incluía buena parte de Italia, Flandes, Austria, las posesiones americanas, y -durante 60 años- Portugal y las factorías en el Asia, se proyectaba como una potencia capaz de soportar cualquier embate por parte de cualquier otro reino extranjero, dado su gran poder económico y demográfico. Debido a esta gran amenaza, una forma de mellar su imagen frente a la comunidad europea era atacar los “falsos derechos” y las “atrocidades” que ésta había cometido en América tratando de conquistarla.

Para lograr dicho objetivo, los publicistas ingleses y holandeses se valieron principalmente de las obras de algunos españoles que incidían en episodios crueles acerca del proceso de conquista de América. La mejor fuente que encontraron los promotores de la Leyenda Negra fue justamente un dominico que buscaba paradójicamente legitimar la conquista ante la Corona: fray Bartolomé de las Casas. Este fraile, que participó en la conquista de La Española, en donde se exterminó a la población local, extrapoló su visión a los grandes imperios americanos: el Azteca y el Inca. Así, en su Brevísima Relación de la destrucción de las Indias, publicado en 1552, acusaba a los encomenderos y conquistadores de fomentar la destrucción de las indias y la pérdida de miles de almas de indios que pudieron ser salvados pero que, debido a la codicia y brutalidad de los españoles, perecieron bajo sus manos. La cifra de varios millones de indios muertos señalada en su obra deslumbró a los panfleteros del potencial que dicho texto podía tener para desprestigiar la imagen de España y acusarlos de incumplir la principal condición de la Bula Papal que legitimaba la Conquista de América: la cristianización de las poblaciones del continente. No es de extrañar, por tanto, que hacia la década de 1580 ya existía una traducción en inglés de su texto, y que sería ilustrado luego por Theodor de Bry, exagerando las atrocidades cometidas por los españoles, como en la imagen en la que se les ve comiendo extremidades de indios.

Lo paradójico de este asunto es que, al contrario de Las Casas y los españoles, que se preocuparon por la situación del indio y buscaron regular su trato, los ingleses y holandeses no los incluyeron como parte importante dentro de su modelo colonizador, y sólo acudieron a ellos en tanto aliados convenientes mientras consolidaban sus colonias.

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