Reseña: “El señor de las moscas” de William Golding

“Y en medio de ellos, con el cuerpo sucio, el pelo enmarañado y la nariz goteando, Ralph lloró por la pérdida de la inocencia, las tinieblas del corazón del hombre y la caída al vacío de aquel verdadero y sabio amigo.”

¿El hombre, por naturaleza, es bueno o malo?

¿Cuál es la mejor forma de gobierno?

¿Civilización o barbarie?

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El señor de las moscas es una historia post-guerra de supervivencia en la que un grupo de niños caen a una isla sin habitantes después de haber sufrido un accidente en el avión en donde viajaban. En estás circunstancias uno de los niños, Piggy, quien representa a la cordura, la inteligencia y la sensatez, tiene la idea de reunir a todos los niños y organizarse; esto lo logra con la ayuda de Ralph, un niño con dotes de líder -quienes representan la democracia- y que, tocando una caracola, logran inspirar respeto -bueno, al menos Ralph logra. Es importante resaltar que Piggy era débil físicamente, tenía asma, obesidad y pocos dotes de líder, pero sí muy buenas y sensatas ideas; aún con todo esto los demás se burlaban de él y no lo tomaban en serio. Los niños eligen a Ralph como su jefe y seguido organizan asambleas en las que de manera democrática se habla de temas importantes como la construcción de refugios, la necesidad de una señal para ser rescatados “humo que usarían en caso pasara un barco y que debía estar encendido siempre”, entre otros. Uno de los niños, Jack, se ofrece  hacerse cargo del humo junto con sus “subordinados”y también conseguir carne de jabalí para comer. Los problemas empiezan cuando Jack deja que se apague el humo y se obsesiona con la caza. Jack estaba muy celoso del poder que tenía Ralph así que decide formar un bando distinto al otro lado de la isla. Ahí es donde empiezan los conflictos y los niños se van degenerando hasta convertirse en salvajes.

Lo interesante del señor de las moscas en la sencillez con la que trata temas filosóficos tan complejos como la naturaleza del hombre, el rol de la política en el proceso de “civilización” y la psicología de la infancia y de la juventud en situaciones extremas. Oraciones cortas, vocabulario amigable y una historia entretenida; todo ello con un trasfondo profundo. Otro de los aspectos que me gustó mucho del libro fueron las descripciones de los paisajes de la isla y del clima en los que Golding demuestra sus conocimientos en ciencias naturales de una forma muy bella. Personalmente me hubiese gustado que desarrolle y que dé más información sobre temas como la muerte de Simón, el niño con cara manchada, la fiera y  “El Señor de las moscas”, pero supongo que tanto misterio es parte de la magia del libro.

Sin duda, un libro que, por el contexto en que se publicó (1954) tenía una llamada de atención implícita para su público lector, llamada de atención que sigue siendo igual de importante en un contexto de crisis en el cual pareciera que la “barbarie” vuelve a asomarse dentro del corazón de lo que alguna vez fue -erróneamente- conocido como “el corazón de la civilización”.

PUNTUACIÓN: 7/10

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El señor de las moscas, versión de los Simpos

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