Editorial: El sur peruano y el voto ‘contra’ en las elecciones presidenciales 2016

Los resultados de las elecciones presidenciales del Perú han mostrado resultados interesantes, algunos previsibles, otros no tanto. Más allá de quiénes sean los que pasen a segunda vuelta, la tendencia de mayoría de votación en los distintos departamentos reflejan una constante en la historia de la república peruana. En otras palabras, esto:

Mapa político de la Confederación Peruano-Boliviana (1836-1839)

Mapa de las tendencias departamentales en la elección presidencial 2016

¿Ven alguna similitud entre estos dos mapas?

Ambos mapas muestran el territorio político del Perú señalando que hay una diferencia entre la zona del norte con el sur. Lo interesante es que estos mapas tienen una diferencia de casi 200 años. Y no es coincidencia que esta diferencia que se notan en los colores persista casi igual después de todos estos años. Ello se debe a la dicotomía existente entre los intereses contrapuestos que han tenido tanto el norte como el sur del Perú, lo cual se pone de manifiesto durante el periodo de la Confederación Peruano-Boliviana (1836-1839).

Pero remontémonos un poco más. Durante el virreinato peruano existieron circuitos comerciales que integraban regiones importantes del territorio. Entre estos resaltaba notablemente el circuito del alto Perú, del llamado Sur Andino. Este incluía territorios que abarcaban desde Arequipa, pasando por Cuzco, el puerto de Arica y Potosí. Este espacio, económica y socialmente integrado, tenía su propia dinámica que le permitía sostenerse de manera casi independiente del circuito del norte, conformado por las zonas costeñas con el Callao como puerto principal. Incluso fenotípicamente habían similitudes entre la población de dichas regiones.

No obstante, estos circuitos comerciales iban a modificarse producto de las reformas borbónicas, las cuales separaron parte de lo que hoy es Bolivia del virreinato del Perú hacia el naciente virreinato del Río de la Plata, así como cambios en las rutas de salida comercial, lo cual ocasionó una confusión tremenda al romperse un espacio que se había mantenido unido incluso desde tiempos prehispánicos. A esto se suma las campañas militares que otorgaron la independencia del Perú y la posterior creación de Bolivia como entidad independiente, lo cual significó la fragmentación ya no sólo económica, sino también política de este Sur Andino.

Sin embargo, al ser las fronteras en los años siguientes a la independencia aún frágiles, se mantenían aún ciertos vínculos tanto sociales como económicos entre estos territorios. Es hacia la década de 1830 que Andrés de Santa Cruz planeó la formación de una Confederación entre las nacientes repúblicas de Perú y Bolivia, en parte para volver a tener la presencia y fuerza de antaño, como por lo que significaba la restructuración de este espacio comercial tan importante durante la colonia. El problema inmediato a esta ‘buena’ idea fue: ¿cuál sería la fuerza principal? ¿dónde estaría localizada la capital como centro de poder? Es en este momento en que las fricciones comenzaron a aparecer: el sector del norte del Perú abogaba por Lima por su situación favorable al haber sido la capital de la colonia durante siglos; los del sur proponían Tacna como el centro del poder; y los bolivianos postulaban a Sucre como la capital de la Confederación.

Estos problemas de corte político no era sólo mero detalle: como se dijo antes, había una diferencia importante entre los circuitos comerciales regionales, tanto del Bajo Perú (Estado Nor-Peruano) como del Alto Perú (Estado Sud-Peruano). Mientras el primero involucraba más a sectores costeños de Trujillo, Lima e Ica; los segundos tenían como principal actividad el agro y la minería. En ese sentido, la disputa por la locación de la capital implicaba también el tipo de actividad económica que debía primar en el país. Así, las contraposiciones entre Norte y Sur, entre Costa y Sierra, entre comercio exterior y fortalecimiento del comercio interior fueron la tónica que marcaron dichas rencillas.

Como sabemos, ni a Chile ni a Argentina le gustaron tener una potencia política amenazante que pudiese arrebatarles territorios, por lo que le declararon la guerra a la naciente Confederación. A ello se le sumaron las disputas internas que mantuvieron distintos líderes dentro de la misma Confederación como Salaverry y Santa Cruz, lo cual melló aún más las fuerzas militares dentro de estos territorios, lo que permitió que Chile venciera en la guerra y disolviera este intento de reunificar tanto los territorios como los circuitos regionales.


¿Y qué tiene que ver esto con las elecciones presidenciales de este año? Como se vio en los mapas, existen dos tendencias contrapuestas: el norte del Perú votó a favor de Keiko Fujimori (Fuerza Popular), de una tendencia ‘liberal populista’, mientras que el sur votó por Verónika Mendoza (Frente Amplio), de tendencia ‘socialista’. Se puede establecer un eje entre estas ideologías y las tendencias durante el periodo de la Confederación: los del Estado Nor-Peruano buscaban un comercio exterior, mientras que el Estado Sud-Peruano, el restablecimiento de un circuito comercial interno. Es por ello que se dice que el Sur Peruano siempre es contrario a lo que se dicta desde Lima; no obstante, no es que sean ‘rebeldes’ ni ‘contrarios al progreso’, sino que sus intereses y su realidad es distinta a la que vive Lima con respecto a las demás provincias del Perú.

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