Una breve historia del movimiento sufragista inglés

8 de marzo. Día Internacional de la Mujer. Muchos mandan saludos ingenuamente pensando que hay que ‘felicitar’ a las mujeres por el sólo hecho de ser mujeres. Y sin embargo es una fecha de conmemoración. Conmemoración de aquellas mujeres que murieron en un incendio en una fábrica. Conmemoración de aquellas mujeres que lucharon, cada una a su manera, por equiparar sus derechos con el de los hombres, muy diferenciados hacia menos de un siglo. Aquí, presentamos un breve repaso de las mujeres que lucharon por su derecho al voto en  el Reino Unido.

 El movimiento feminista en Inglaterra tuvo una larga historia que se remonta hacia finales del siglo XVIII con los escritos de Mary Wollstonecraft -madre de la escritora Mary Shelley, autora de Frankenstein-, siendo el más importante Vindicación de los Derechos de la Mujer (1792), en la cual abogaba por la igualdad de trato entre hombres y mujeres. Durante la primera mitad del siglo XIX, colectivos de mujeres buscaron hacer valer su derecho al sufragio sin éxito, trabados por los miembros del Parlamento, quienes buscaban una excusa para evitar su participación en la política. No obstante, hacia finales del mismo siglo, las condiciones habían mejorado en buena parte: las mujeres, de no gozar derechos públicos, adquirieron algunos de estos (derecho al divorcio, a tomar control sobre sus bienes, ingreso a educación superior), así como el derecho a ser escogidas como autoridades municipales.

Vindicación de los Derechos de la Mujer (1792), escrito por Mary Wollstonecraft

Hacia el último tercio del siglo XIX, diversos movimientos de mujeres comenzaron a acercarse y, en 1903, se formó la Unión Social y Política Femenina (WSPU), cuya imagen más visible era Emmeline Pankhurst, activista y cercana al Partido Laborista Independiente. Este grupo buscó hacer presión en los partidos políticos para que hicieran caso a sus peticiones sin éxito, por lo que iniciaron acciones cada vez más violentas para hacer más eco y atraer la atención pública, como la quema de la casa del Ministro de Hacienda, David Lloyd George. En estos años, la prensa comenzó a llamar ‘sufragistas’ a aquellas agitadoras sociales de manera despectiva, pero estas lo tomaron como un término reivindicativo.

Emmeline Pankhurst, lider de la WSPU y activista por el sufragio femenino

Un suceso importante en la historia del movimiento sufragista inglés fue el incidente ocurrido en 1913 en el hipódromo donde, en medio de una carrera de caballos, Emily Wilding Davidson, una de las activistas más representativas del movimiento, saltó a la pista -no se tiene claro la intención, aunque se dice que fue para colocar un panel en medio del campo- y resultó atropellada por el caballo del Rey. Falleció a los pocos días. La tragedia causó conmoción al país entero pues, por una parte, el funeral fue muy concurrido y encrudeció las acciones de las sufragistas, y por otra, causó una mala impresión entre algunos simpatizantes a la causa. Esto último debido a que Davidson era una mujer educada, y su acto fue percibido como “fanático” e “irracional”, lo que sugirió que si una mujer culta hizo eso, ¿qué harían las mujeres menos educadas si tuvieran el derecho al voto? Quizás un desastre. Como cereza del pastel, la única mujer en la Cámara de los Comunes, Lady Nancy Astor, no era una buena representación de la mujer comprometida con la causa, sino que se encontraba ahí por ser hija de un reconocido diputado. Todo ello manchaba la causa sufragista, y no se esperaba que se admitiera en los años próximos.

Imagen del accidente de Emily W. Davidson, atropella por el caballo del rey

Sin embargo, todo cambió con el inicio de la Primera Guerra Mundial. El llamamiento de hombres a la guerra dejó varios puestos de trabajo vacíos, por lo que se requirió de las mujeres para seguir produciendo internamente. No obstante, varias sufragistas se encontraban en prisión y/o haciendo trabajos forzados producto de los actos violentos y la represión policial contra ellas. Por ello, el rey Jorge V decidió darles amnistía y pedirles que laboren en dichos puestos. Las mujeres aceptaron, pero con ciertas condiciones: mismo salario que los hombres, jornada laboral máxima de 48 horas, aumento de inspectoras en las fábricas de mujeres, protección a los trabajos peligrosos, subvención por maternidad, hogares para las muchachas trabajadores, reformas en la educación técnica y el tan ansiado voto femenino.

Finalmente, el 28 de mayo de 1917, se aprobó en el voto femenino para las mujeres mayores de 30 años. Diez años más tarde, se reduciría la edad a 21 años (mayoría de edad).

 

Fuente: http://maramiscelaneas.blogspot.pe/2010/08/el-sufragismo-en-inglaterra-3.html

Extra: Aquí el trailer en español de una película reciente que aborda el tema

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