Quién es Ernesto Sabato y por qué lo amo

Estaba tardando en escribir este post, ya que este hombre me brindó intensas tardes/noches de dolor y satisfacción. Sí, intenso es el adjetivo correcto para describirlo. ¿Por qué? Continúa leyendo.

Argentino, físico, escritor, ensayista y pintor, ese era Ernesto Sabato, uno de los hombres que lograron expresar y plasmar en papel el reto y el silicio que muchas veces representa ser miembro de una especie tan complicada y contradictoria: la humanidad.

“Mientras que el hombre, al levantarse sobre las dos patas traseras y al convertir en un hacha la primera piedra filosa, instituyó las bases de su grandeza pero también los orígenes de su angustia; porque con sus manos y con los instrumentos hechos con sus manos iba a erigir esa construcción tan potente y extraña que se llama cultura e iba a iniciar así su gran desgarramiento, ya que habrá dejado de ser un simple animal pero no habrá llegado a ser el dios que su espíritu le sugiera. Será ese ser dual y desgraciado que se mueve y vive entre la tierra de los animales y el cielo de sus dioses, que habrá perdido el paraíso terrenal de su inocencia y no habrá ganado el paraíso celeste de su redención. Ese ser dolorido y enfermo del espíritu que se preguntará, por primera vez, sobre el porqué de su existencia.”

La resistencia

Nació el 24 de junio de 1911, el seno de una familia de inmigrantes italianos. Para él mismo y para los demás, Sabato fue un niño-problema, sufría  alteraciones en su conducta: solía pinchar los ojos con alfileres a los pájaros y a los gatos (como Fernando Vidal, personaje de  Sobre héroes y tumbas), y padecía sonambulismo. Fue un niño muy tímido, como él mismo lo afirmó en una entrevista en 1977 en el programa  A fondo con Joaquín Soler Serrano, “Yo he sido un chico muy encerrado, muy tímido, patológicamente tímido y introvertido hasta los diecisiete”. Quizá por eso el sentido del humor en Sabato sea algo perverso, a menudo hiriente.

Estudió en el Colegio Nacional de La Plata y posteriormente en la Universidad de La Plata, donde se terminó doctorando en Ciencias físico-matemáticas. Luego, fue becado para trabajar en el Laboratorio Curie, en Francia, donde se contactó con algunos surrealistas de la época, con quienes discutió sus primeras ideas existencialistas sobre la vida. Ahí fue cuando pensó en abandonar la ciencia, lo cual más adelante hizo.

“… y cuando el creciente odio que experimentaba por el fetichismo

científico me condujo a esa revuelta contra la razón y lo objetivo,

los dos ídolos de esta religión…”

 Uno y el universo

Aunque su abandono de la ciencia le trajo muchísimas críticas por parte de sus colegas -incluso algunos le quitaron el saludo-, él siguió con su mayor pasión: la literatura. Pero… ¿Por qué lo hizo? Él afirma que, en primer instancia, se inició en la ciencia para poder encontrar el orden que tanto le hacía falta, ya que la primera vez que le mostraron la demostración de un teorema quedó fascinado.

“Cuando más me acosaban las tinieblas del mundo nocturno, más me aferraba al universo platónico”

La resistencia

Su primera obra fue Uno y el universo, un ensayo, obra que está construida en forma de diccionario, donde entrega su pensamiento sobre ciertos hechos y personajes relevantes del mundo tecnólatra. A lo largo de su vida, escribiría muchos más. En 1948 publicó, después de varias cavilaciones, El túnel (1948), libro que le valió el reconocimiento mundial que hasta hoy perdura. El inicio de su corta pero fascinante carrera literaria comienza aquí.

Su obra narrativa no abunda, solo tres libros constituyen su trilogía: El túnel, Sobre Héroes y Tumbas y Abaddón, El Exterminador. Estos libros son, en mi opinión, verdaderas obras de arte. Cada uno de ellos da cátedra sobre la psicología humana, y son una fuerte crítica a la sociedad contemporánea; son libros oscuros en donde la palabra lúgubre es pan de cada página y esta se  mezcla con reptiles, ciegos y psicóticos. Poseen una dosis de surrealismo y psicoanálisis que hacen de cada historia un viaje al interior del Yo aún más interesante. Personalmente, a mi me encantan.

La ceguera era un tema recurrente en su obra, quizás fue una premonición, pues murió ciego el 30 de abril del 2011.

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“La dura realidad es una desoladora confusión de hermosos ideales y torpes realizaciones, pero siempre habrá algunos empecinados, héroes, santos y artistas, que en sus vidas y en sus obras alcanzan pedazos del Absoluto, que nos ayudan a soportar las repugnantes relatividades.”

Ernesto Sabato

Para mí, Ernesto Sabato fue uno de esos héroes.

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