Pequeños cuentos para leer en San Valentín

Parece que a los iniciaron con la celebración de San Valentín se les olvidó que existen individuos de los cuales Cupido se olvidó, o en su defecto, cometió un grave error flechándolos con quién no era su alma gemela o, por lo menos, su media mandarina para calmarlos mientras esperan a su media naranja.

Aunque también sea “el día de la amistad”, lo cierto es que las calles están llenas de todo tipo de mercadería en forma de corazón y parejas a las cuáles parece no importarles comer delante de los pobres. Esto provoca que algunos soñadores vuelvan a cantar aquellos versos de Juan Gabriel “Yo no nací para amar/ Nadie nació para mi /Tan solo fui un loco soñador, no más” o pasen el día en compañía de Morrisey sintiendo autocompasión.

Si eres uno de ellos o simplemente crees que el oxígeno es más importante que el amor, te invito a leer esta pequeña selección de cuentos en las que la frase cliché: “El amor todo lo puede” no parece poder todo lo que se propone.

Si eres de los primeros, sufrirás -no mientas, llega un momento en el que encuentras placer en el sufrimiento-, y si eres de los segundos, por lo menos encontrarás algún entretenimiento en lo miserables que son los personajes de estas historias.

Sin más preámbulos, empecemos:

1- El ruiseñor y la rosa- Oscar Wilde

ruiseñor y la rosaEmpezaré con este cuento porque es bastante corto y puedes terminarlo el mismo día en que lo empezaste, además de ser uno de mis favoritos.

La historia de un ruiseñor-  conmovido por las quejas de un estudiante enamorado- que pagó con su vida el capricho de una mujer.

El pobre ruiseñor escuchó la condición que aquella fría mujer le dio al pobre estudiante a cambio de su compañía ,y a falta de una rosa roja en invierno, el pobrecito la tiñó con su sangre y su voz.  ¡Y hay qué ver el pago que recibió!

Leer texto completo aquí: El ruiseñor y la rosa

2. La tregua- Mario Benedetti

1549424_539727159473668_701210237_nEste cuento es un poco más extenso, así que necesitarás un poco más de tiempo para terminarlo.

Se resume en la vida rutinaria de un viudo que encuentra el amor en una mujer mucho menor que él. Nos recuerda aquella vieja canción de antaño: Cuarenta y veinte.

El libro narra el desarrollo de su relación y nos muestra que la amenaza para cualquier amor no es  la sociedad y sus críticas, sino la muerte.

“Ella me daba la mano y no hacía falta más. Me alcanzaba para sentir que era bien acogido. Más que besarla, más que acostarnos juntos, más que ninguna otra cosa, ella me daba la mano y eso era amor.”
― Mario Benedetti, La tregua

Leer el texto completo aquí: La tregua, Mario Benedetti

3. El túnel- Ernesto Sabato

903Narrado en primera persona y con un ambiente introspectivo, Juan Pablo Castel nos hace partícipes, con un tono existencialista, del crimen que cometió: asesinar a la única persona en el mundo que podía entenderlo, y a la única a la cuál amó.

El ambiente de soledad, desesperación y falta de fe en la humanidad son los condimentos que le dan un sabor agrio y lúgubre a estas letras.

“En todo caso había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío, el túnel en que había transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida. Y en uno de esos trozos transparentes del muro de piedra yo había visto a esta muchacha y había creído ingenuamente que venía por otro túnel paralelo al mío, cuando en realidad pertenecía al ancho mundo, al mundo sin límites de los que no viven en túneles; y quizá se había acercado por curiosidad a una de mis extrañas ventanas y había entrevisto el espectáculo de mi insalvable soledad.”

Este cuento nos deja un sabor a pesimismo y nos deja reflexionando en el porqué de nuestros actos.

Leer el texto completo aquí: El túnel, Ernesto Sabato

Estas historias nos hacen pensar que los finales felices son puras utopías para algunas almas desgraciadas. Y tranquilo, no eres el único.

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