Calixto y Pimienta: una curiosa -y divertida- lección de amor

Por: Franco Max Tejero Chávez

Créditos: Priscilla Castro Chávez

El amor, desde las primeras expresiones artísticas del hombre, ha sido fuente de inspiración para incontables de estas a través de los tiempos: a donde vayamos encontraremos obras pictóricas, teatrales, musicales y otras composiciones referidas al amor y todo lo que este conlleva. Así, la lista de narraciones, historias, poesías, aventuras fantásticas y demás que también han sido inspiradas por un anhelo amoroso no es menos numerosa. En este contexto, cabe agregar que el arte y la literatura, expresado también en los relatos en oralidad de los pueblos -en la que nos vamos a enfocar en este post- de nuestro país no se libran de esta situación. Así, aprovechando además las fechas, utilizaré este espacio para contar una pequeña pero no por eso menos impactante -y hasta cómica- historia dedicada a tan vertiginoso y a la vez tan apacible tema.

El relato llegó a  mí casi por accidente gracias al viaje de alguien que estimo mucho y a quien dedico esta pequeña contribución al blog. El relato, titulado “Calixto y Pimienta”, proviene del distrito de Acobamba, provincia de Tarma, aquí cerca en el departamento de Junín, donde es punto de partida para que las familias de los diferentes distritos (organizadas en grupos con motivo de participar en sus carnavales) realicen lo mejor que puedan montajes de este relato en las calles.

Cuenta la historia que, hace ya muchos años, (en la Colonia para ser exactos), vivía  en Acobamba un noble de descendencia española natal de Junín, el más adinerado y poderoso de esas tierras, que además era soltero, por lo que (para buena o mala suerte de la gente del pueblo) era todo un don Juan: mujer bella que conocía, mujer bella a la que cortejaba y enamoraba y  que caía ante su opulencia y clase sin ninguna posibilidad.

Este hombre llamado Calixto, (ya entrado en sus cincuenta o sesenta años) era siempre afortunado en sus conquistas con toda clase de mujeres a pesar de su edad. Sin embargo un día esto cambió. Ocurrió que llegó a un restaurante del pueblo un día común y al entrar, a lo lejos, pudo observar a una dama muy hermosa, la más hermosa que había visto jamás: ojos claros, largos y sedosos cabellos negros, radiante sonrisa y figura como la de ninguna otra mujer que hubiere visto jamás, de aproximadamente unos veinte años. Inmediatamente quedó completamente enamorado de la muchacha y, como ya era costumbre en su ego de galán, se proponía a ir por ella para hacerla caer en sus mañas. Fue en este punto que encontró un obstáculo para su bohemia campaña: la doncella no estaba sola. Sentado frente a ella, la acompañaba un caballero, igual de apuesto y bien plantado, a quien Calixto rápidamente identificó como el novio de la muchacha a la que pretendía conquistar. Esto, por supuesto, detuvo a Calixto únicamente el tiempo suficiente para reparar en dicho detalle, mas no detuvo sus intenciones y dio paso a su conquista, la cual (para desdicha del novio) tuvo éxito.

El novio, atónito y destrozado sentimentalmente, no iba a quedarse de brazos cruzado y maquinó un plan para cobrar venganza de Calixto por quitarle a su amada. El muchacho quería que don Calixto sufriera en carne propia el dolor que él acababa de experimentar. Así, no se le ocurrió mejor idea que acercársele vistiéndose de mujer para ir luego en su búsqueda, con la misión de enamorarlo para luego, traer abajo el ego del hombre dejándolo para enamorar a otros caballeros. Una vez que lo encontró, se presentó con el nombre de Pimienta, y antes de si quiera poderla mirar a los ojos, le quitó a Calixto sus lentes. Calixto tomó esto como un juego (parte del cortejo) e ignoró el detalle. Pimienta, por su parte, sedujo a Calixto, quien no pudo evitar ser atrapado por los “encantos” de esta mientras bailaban toda la noche. Ya llegado el momento de la pasión, en la habitación de don Calixto, este empieza por desvestir a su acompañante mientras la llenaba de besos hasta que, luego de desnudarla por completo, descubrió la verdadera identidad (y género) de Pimienta. Tal fue su desconcierto y espato que en el acto le dio un ataque al corazón y falleció, acabando así su descontrolada vida con una auténtica ironía: el conquistador muerto por una conquista.

Representación de Calixto y Pimienta

El corte cómico de la historia y el personaje travestido de Pimienta, hace que su representación en las fechas del carnaval de Acobamba, acompañada con baile, canto y poesía, sea fecha imperdible para todos los habitantes del pueblo. Más tradiciones de este tipo, serán publicadas en este espacio. A todos, un feliz día de los enamorados y cuidado con las Pimientas que ronden por ahí.

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