Friendzone en la literatura: “Noches blancas” de Dostoievski

Recordaba haber leído este cuento con el corazón roto y con algunos años menos. Recordaba el sufrimiento que me provocó y decidí releerlo para encontrar el por qué.

Dostoievski es uno de los grandes escritores de todos los tiempos, de los que hacían arte, de los que conocían el alma humana o al menos intentaban descifrar sus por qués.

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ADVERTENCIA: ESTE POST PUEDE CONTENER SPOILERS

Este cuento se narra en primera persona, cuyo protagonista es un joven solitario, un soñador, describiéndose de la manera siguiente:

“El soñador -si se quiere una definición más precisa- no es un hombre ¿sabe usted? sino una criatura de género neutro. Por lo común se instala en algún rincón inaccesible, como si se escondiera del mundo cotidiano. Una vez en él, se adhiere a su cobijo como lo hace el caracol”

Este soñador refleja a un hombre completamente solitario que, caminando por las calles de San Petesburgo (Rusia), durante las Noches blancas  -fenómeno en el que el sol no se pone hasta las diez de la noche- se encuentra con una joven a la cual salva de un hombre de dudosas intenciones.

Se hacen amigos y ella le hace prometer que no se enamorarían, ya que su corazón tenía un dueño: un hombre al cuál no ve hace tiempo y al que sigue esperando. El soñador la ve durante cuatro noches y la acompaña en su dolor y sus alegrías durante la espera del ser amado, el que pareciera nunca llegar. Sin embargo, él termina por enamorarse de ella, y es la prosa del autor la cual hace sufrir al lector -o al menos conmigo lo logró. ¡Y es que es es tan infeliz el soñador!

“Soy un soñador. Hay en mí tan poca vida real, los momentos como éste,
como el de ahora, son para mí tan raros que me es imposible no repetirlos en mis sueños.
Voy a soñar con usted toda la noche, toda la semana, todo el año.”

“Y ¿con qué podría soñar cuando ya he sido tan feliz en la vida real junto a usted?”

“¡Un amor como éste, Nástenka, en determinados momentos enfría el corazón y vuelve pesarosa el alma! Tu mano está fría y la mía arde como el fuego. ¡Qué ciega estás, Nástenka…! ¡Qué insufrible resulta una persona feliz en momentos como éste! Pero no puedo enfadarme contigo…”

Y lo peor de todo es la respuesta de Nástenka, la cual lo deja en una de las Friendzone -término contemporáneo usado para referirse a la situación de rechazo implícito en la cual una de las partes sólo lo ve como un amigo- más tristes que he visto en la literatura.

He aquí un fragmento de la carta que le escribe después de haber llegado su amado, luego que él le declarase su ferviente amor.

“Si me perdona, mi recuerdo de usted llegará a ser un sentimiento de gratitud que nunca se borrará de mi alma… Guardaré ese recuerdo, le seré fiel, no le haré traición, no traicionaré mi propio corazón; es demasiado constante. Ayer se volvió al momento hacia aquél a quien ha pertenecido siempre.
Nos encontraremos, usted vendrá a vernos, no nos abandonará, será siempre mi amigo, mi hermano.”

Y es que este es -a mi criterio- uno de los más tristes desenlaces de los cuentos de Dostoievski.

¿Qué opinan? ¿Alguna vez han estado en la zona en la que se encontró el soñador? ¡¿Se imaginan tan grande dolor?!

PD: Si desean leer el cuento, pueden descargarlo desde este link:

http://http://www.issfam.gob.mx/archivos/sala_lectura/archivos/pdf/ensayos/noches_blancas.pdf

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