La correspondencia íntima de Napoleón y Josefina

Sin duda una de las parejas más conocidas de la historia son Napoleón Bonaparte y su esposa Josefina, protagonistas de una de las correspondencias más íntimas y que nos permiten mirar un poco acerca de un aspecto no tan popular en la historia tradicional: la relación romántica entre el Emperador y su primera esposa.

Y coloco ‘romántica’ en cursivas debido a que, si bien las cartas del corso se encuentran llenas de recursos literarios que más de uno quisiera tener, también nos muestran el lado obsesivo y paranoico de este con respecto a las casi nulas respuestas de su amada Josefina (300 misivas envió el francés, recibiendo menos de una decena por parte de su esposa).  A continuación, dejamos algunos extractos que pueden ilustrar más este encuentro de sentimientos del Emperador para con su esposa:

“Mi Josefina y única Josefina, además de ti no hay alegría; lejos de ti, el mundo es un desierto y cuando estoy sólo y no puedo abrir mi corazón.

Te has llevado más que mi alma; eres el único pensamiento de mi vida.

Cuando estoy cansado del trabajo, cuando los hombres me desesperan, cuando estoy a punto de maldecir estar vivo, pongo mi mano en mi corazón; tu retrato cuelga de él, lo miro y el amor me trae la felicidad perfecta.

¿Con qué arte me cautivaste para concentrar todo mi ser en ti?

Vivir para Josefina, esa es la historia de mi vida”.

3 de abril de 1796

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Las cartas del corso son tan emotivas que nos hace sentir la pasión que tenía el general por su esposa, minado aún más por la distancia que los separaba, pues justo el día siguiente de su matrimonio, ocurrido el 9 de marzo de 1796, fue enviado a las campañas de Italia, y tuvieron que pasar varios meses hasta que volvieran a encontrarse:

El día en que digas te amo menos será el último de mi amor o el último de mi vida. Si mi corazón fuese bastante vil para amar sin ser correspondido lo destrozaría con mis dientes. ¡Josefina! ¡Josefina! Acuérdate de lo que te he dicho algunas veces: la Naturaleza me ha dado un alma fuerte y decidida. Ella te ha hecho de encaje y gasa, ¿has dejado de amarme?”

S. F.

Como dijimos antes, la casi nula respuesta de su esposa a las cartas que enviaba el futuro Emperador lo atormentaban con la idea de que su amada le estuviera “corneando”, como efectivamente ocurrió. Pero tampoco Napoleón habría que pensar que Napoleón era un santo, a pesar de la imagen de hombre locamente enamorado que nos ha dejado a través de su correspondencia:

No le amo, en absoluto; por el contrario, le detesto, usted es una sin importancia, desgarbada, tonta Cenicienta. Usted nunca me escribe; usted no ama a su propio marido; usted sabe qué placeres sus letras le dan, pero ¡aún así, usted no le ha escrito seis líneas, informales, a las corridas!

¿Qué hace usted todo el día, señora? ¿cuál es el asunto tan importante que no le deja tiempo para escribir a su amante devoto? ¿qué afecto sofoca y pone a un lado el amor, el amor tierno y constante amor que usted le prometió? ¿de qué clase maravillosa puede ser; qué nuevo amante reina sobre sus días, y evita darle cualquier atención a su marido? ¡Josephine, tenga cuidado! Una placentera noche, las puertas se abrirán de par en par y allí estaré.”

1796

Sin lugar a dudas, las cartas que enviaba el francés no sólo hablaba del amor en su sentido más idealista, sino que también pensaba en términos carnales a su esposa, como lo demuestra este cierre:

“Un beso en el corazón, y otro más abajo, ¡mucho más abajo!”

24 de abril de 1796

 

Lamentablemente, la coyuntura y las pretensiones dinásticas del corso, convertido en Emperador en 1804, acabaron con el matrimonio en 1809, aduciendo la incapacidad de Josefina, 6 años mayor que el, de tener un hijo que asegurase la sucesión. Napoleón se casaría entonces con Maria Luisa de Austria, quien le daría al año siguiente a su tan deseado hijo, Napoleón II. No obstante, el francés no se olvidaría de ella, sino que mantendrían aún correspondencia hasta la muerte de ella, e incluso en su lecho de muerte sus últimas palabras fueron:

“Francia, el ejército, Josefina”

5 de mayo de 1821

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Fuente

http://culturacolectiva.com/las-cartas-de-amor-y-obsesion-de-napoleon-a-josefina/

http://www2.esmas.com/mujer/sexo-y-amor/amor/738339/cartas-amor-napoleon-bonaparte-obsesivo-caprichoso/

http://www.napoleonguide.com/lovelett.htm

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